DOMINGO 14 DEL TIEMPO ORDINARIO

Primera lectura: Is 66, 10-14 / Salmo Responsorial: Salmo 65, 1-3a. 4-5. 6-7a, 16 y 20 / Segunda lectura: Gal 6, 14-18 / Evangelio: Lc 10, 1-12. 17-20

¿Tú crees que Dios tenga algunas preocupaciones que le quitan la paz? Puedes responder que no porque Dios es totalmente feliz; o puedes responder que sí y entonces hay que decir cuáles son las cosas que le preocupan a Dios.

Hoy el evangelio nos dice una de ellas: “la mies es mucha y los obreros pocos, rueguen al dueño de la mies que envié obreros a su viña”. Desde el principio de la Iglesia cada cristiano se sentía responsable de dar testimonio de palabra y con su vida de la presencia activa de Dios. Luego se fue dejando es responsabilidad en los sacerdotes y misioneros religiosos o religiosas.

Ahora todos los días y por distintas medios la Iglesia nos recuerda que la responsabilidad de anunciar a Jesucristo y su palabra es de cada uno de los que nos decimos cristianos.

No vamos a anunciar a un Jesús que ya vino hace muchos años. Mas bien veamos que El los envió por delante a los lugares donde El pensaba ir. Los envió a preparar su llegada.

En todos los campos de la sociedad hace falta personal, y personal capacitado. En el mundo de la educación, en la medicina, en las comunicaciones de todo tipo, en la política y, también en el campo de la evangelización.

Por eso la primera petición de Jesús después de ofrecer la paz como un deseo de saludo humano y fraternal, es: “rueguen al dueño de la mies que envíe trabajadores a sus campos” y luego les advirtió que podrían esperar dificultades y peligro porque serían como «corderos en medio de lobos».

Nuestro Señor habló solemnemente sobre la gravedad de rechazar a los mensajeros enviados por Él. Porque rechazarle a ellos equivalía a rechazarle a Él. 

Hoy siguen haciendo faltas muchos obreros en la viña del Señor. Hacen falta jóvenes hombres y mujeres que respondan entregando. Su vida con generosidad como sacerdotes, diáconos, religiosos y religiosas, monaguillos y matrimonios, hombres y mujeres que vayan por las calles de nuestras ciudades a anunciar la palabra de Dios.

En nuestras parroquias ya existen muchos grupos que se reúnen a hacer oración, a estudiar y a prepararse para ser mejores discípulos del Señor. ¿Ya estas participando en algún ministerio? ¡Que esperas para unirte! ¡Te convertirás en uno más de los discípulos enviados por Jesús a prepararle su camino!

Te invito a que dejes de ser un cristiano pasivo y le pidas a la Virgen María, nuestra madre, que te convierta en un verdadero agente de testimonio cristiano empezando contigo mismo, con tu familia y con tu comunidad.  ¡No te olvides de hacer oración por las vocaciones y de buscar cada día que tu nombre esté escrito en el cielo! Amen. 

 

Padre Antonio Ortiz.


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