8º. DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

Primera lectura: Sir 27, 5-8 / Salmo Responsorial: Del Salmo 91 / Segunda lectura: 1 Cor 15, 54-58 / Evangelio: Lc 6, 39-45

En el Evangelio de hoy (Lc 6, 39-45), continuamos con el Sermón de la Montaña, del evangelio según San Lucas.
Luego de las Bienaventuranzas y del mandato de amar a los enemigos y de responder con el bien a los que nos hacen daño, el Señor nos invita a reflexionar sobre nosotros mismos “¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en el hoyo?”. Nadie puede iluminar a otros si no tiene luz. Por eso el Señor habla de un ciego guiando a otro ciego.

Y ¿cómo dejamos de ser ciegos para ver claro? La luz que necesitamos es la que nos da Jesús con sus enseñanzas. Esas enseñanzas nos quitan nuestra ceguera y también iluminan a otros ciegos. ¿Quiénes son esos ciegos? Aquéllos que no ven la importancia de seguir esas enseñanzas y que no quieren seguirlas.

Y para que nos sirviera de introspección a ver si somos luz, y también para reconocer a los que pueden guiar –porque son luz- Jesús presenta una característica a observar: “cada árbol se conoce por su fruto”. Por sus frutos los conoceremos -y también podemos conocernos nosotros mismos- “pues no hay árbol bueno que dé fruto malo, ni árbol malo que dé fruto bueno”.

Y los principales frutos son los que salen del interior de la persona, comenzado por los llamados Frutos del Espíritu: “caridad, alegría, paz, comprensión de los demás, generosidad, bondad, fidelidad, mansedumbre y dominio de sí mismo” (Gal 5, 22-23). Los frutos de cada persona –si es que no se ven a simple vista, porque los trata de esconder- en algún momento salen de su boca, sean buenos o sean malos, “porque de la abundancia del corazón habla la boca”.

Por eso es importante cultivar virtudes en nuestro interior, como el buen cuidado que se le da a las plantas y árboles. ¿Cómo hacerlo? Cristo nos dejó la guía en Su Palabra y la ayuda en Su Iglesia. En la Iglesia tenemos los Sacramentos, concretamente la Confesión y la Comunión, como auxilios indispensables para alimentar el corazón.

En tu oración pide al Señor que te quite la ceguera para que guíes correctamente a tu familia y a tus hijos, a los prójimos que se acercan a pedirte un consejo. Y pídele también la humildad que necesitas para acercarte a pedir consejo en lo personal o con tu pareja para arreglar tus situaciones matrimoniales a la Luz de la voluntad de Dios.

En esta cuaresma que vamos a comenzar esta semana aumenta tu oración y acércate a una buena confesión para que Dios te saque de las tinieblas del orgullo, de la vanidad y de todo error y empieces tu camino de conversión siendo un árbol que produzca muchos frutos buenos.
Digamos como San Pablo: “¡Gracias a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo”!

Padre Antonio Ortiz.


Canción actual

Título

Artista

Descargar la App para telefono Android o para Apple
Send this to a friend