SOLEMNIDAD DE LA ASCENCION DEL SEÑOR. CICLO C
Primera Lectura: Hch 1, 1-11 / Salmo Responsorial: Salmo 46, 2-3. 6-7. 8-9 / Segunda Lectura: Ef 1, 17-23 O bien: Heb 9, 24-28; 10, 19-23 / Evangelio: Lc 24, 46-53

Hoy escuchamos de San Lucas el inicio de Los Hechos de los Apóstoles y el final de su Evangelio el relato de la Ascención del Señor Jesús y la despedida de sus apóstoles enviándolos a anunciar el evangelio hasta los últimos rincones del mundo con la ayuda del Espíritu Santo.

Habría que empezar por aclarar qué entendemos por «cielo» y qué significaría en tal caso «subir al cielo». Entender los relatos bíblicos de forma literal llevó a la propaganda rusa a decir que el astronauta Gagarin -que fue el primer hombre en viajar al espacio en 12 de abril de 1961- habría dicho en su salida al espacio exterior: “Estoy en el cielo y no he visto a Dios por ningún sitio”, Es fácil encontrar esta cita por internet. Sin embargo, Gagarin era cristiano ortodoxo y jamás dijo cosa semejante. Fue más bien en un discurso del Secretario General del Partido Comunista, Nikita Jruschev, al Comité Central de la Unión Soviética quien afirmó: «Gagarin voló al espacio, pero no vio ningún Dios allí».

Aquellos ángeles -dos hombres de blanco diciendo: «Galileos, ¿qué hacen ahí plantados mirando al cielo?». Mientras Dios nos de vida nos toca poner los pies en la tierra y hacerla mejor, siendo testigos del que hoy ascendió a la derecha del Padre.

Para los seguidores de Jesús la Ascensión es una invitación a asumir nuestro compromiso a transformar el mundo y a no quedarnos mirando al cielo como tantas personas que quieren alcanzar el cielo sin trabajarlo, sino a luchar todos los días contra el mal que mueve nuestro interior y nuestra sociedad tan llena de violencia, de mentira, de orgullo, de tanta maldad. El Señor Jesús quiere a todos los que quieren seguirlo que vayan al mundo, a todos los pueblos a llevar su mensaje de paz, de amor, de respeto a la dignidad de las personas, hombres, mujeres y niños. A los más débiles. Al mundo descompuesto, donde se desprecian razas y culturas. Donde todos los días somos testigos de robos, de muertes, de guerras, de violencia familiar, de discusiones entre esposos y de falta de respeto y obediencia de hijos con sus padres. Un mundo donde todo pedimos y exigimos pero no somos capaces de dar y de servir.

Rezamos en el Padre Nuestro que venga a nosotros su Reino. La presencia del Reino de Dios entre nosotros depende de ti y de mí. De cada uno en el lugar donde el Señor nos ha enviado a servirlo.

Nos toca asumir nuestro papel en el mundo y procurar que esta tierra empiece a ser el cielo. Aquí es donde podemos encontrarnos con Dios. Aquí es donde está la puerta del cielo. Y aquí tenemos nuestro trabajo: ir hasta los confines del mundo, procurando destruir todos los infiernos y ayudando a hacer de esta tierra un cielo…

Podemos orar estos próximos días con las palabras del Apóstol en la segunda lectura de hoy: El Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, les dé espíritu de sabiduría y revelación para conocerlo, e ilumine los ojos de su corazón para que comprendan cuál es la esperanza a la que les llama.

 

P. Antonio Ortiz.


Canción actual

Título

Artista

Descargar la App para telefono Android o para Apple
Send this to a friend