3er. Domingo de Cuaresma.

Primera Lectura: Ex 3, 1-8a. 13-15 / Salmo Responsorial: Salmo 102, 1-2. 3-4. 6-7. 8 y 11 / Segunda Lectura: 1 Cor 10, 1-6. 10-12 / Evangelio: Lc 13, 1-9

 

El tema para reflexionar en este 3er. Domingo de cuaresma es la llamada de Dios nuestro Señor a “LA CONVERSION”. Toda conversión es el fruto de la experiencia del encuentro personal con el Señor. Si no me pongo frente a Dios, jamás voy a ser consciente de mis pecados y de todas mis ofensas a su Santa Voluntad.

Esa llamada puede suceder en cualquier momento normal de nuestra vida. Así lo vemos en la primera lectura del libro del Éxodo (3,1-15) cuando Moisés estaba pastoreando el rebaño de su suegro Jetró en el monte Horeb. (Parece que a Dios le gusta manifestarse en los montes).

Allí Moisés recibe la “presencia” y el encuentro con Dios y, después de reconocerlo en aquella zarza ardiente, es enviado como misionero de regreso a Egipto a liberar al pueblo de la esclavitud para llevarlo a la libertad de la tierra prometida. Tendrá que ir al frente de aquel pueblo en medio de muchas dificultades y problemas durante cuarenta años por el desierto hasta su liberación.

San Lucas nos sigue guiando con su evangelio en esta cuaresma (Lc. 13,1-9). Hoy resuenan fuerte las palabras pronunciadas por el Señor Jesús como respuesta a aquellos hombres que fueron a contarle que Pilato había mandado matar a unos galileos mientras estaban ofreciendo sus sacrificios en el templo: “Si ustedes no se convierten, perecerán de una manera semejante”. No como un castigo de Dios, sino como consecuencia de una vida lejos de Dios y llena de pecados sin arrepentimiento. Por eso decimos que este 3er. Domingo de cuaresma es una llamada muy seria al arrepentimiento y a la conversión.

Y que es la conversión?
1.- La conversión consiste en romper con el pecado y recobrar la comunión con Dios, con la Iglesia y con los hermanos.
2.- La conversión consiste en renovar nuestra fidelidad a las promesas de nuestro bautismo.
3.- Convertirse consiste no solo en hacer practicas externas de piedad y devociones sino en vivir con el espíritu de las obras de misericordia espirituales y corporales. (ya las sabemos).
5.- Convertirse es dejar de lado nuestros vicios o corregir nuestros defectos.
6.- Convertirse consiste en amar a los demás practicando la caridad y el perdón.
7.- Convertirse consiste en aprender y estudiar mas nuestra religión católica para dejar de ser tan débiles y no creer tantas cosas falsas que escuchamos.

Ya muchos años hemos sido higueras estériles que no hemos dado fruto. Ya muchos años hemos sido personas que solamente ocupamos un lugar en la tierra inútilmente. Este año nuestro viñador viene otra vez a buscar los frutos de todo lo que nos ha dado y espera encontrarnos dando frutos de buenas obras con arrepentimiento y conversión.

No le digamos que a ver si para el otro año le damos sus frutos. Hoy es el tiempo de nuestra salvación.

Acércate a la zarza, experimenta la riqueza de la presencia de Dios en tu vida, en tu familia, en tu comunidad parroquial. Siente la misión que El te quiere encomendar de liberar tu alma y tus hermanos. Decídete ya a ser una higuera fecunda que de muchos frutos de buenas obrar. Que El Señor nos conceda la humildad que necesitamos para lograr el arrepentimiento y la conversión de nuestra vida. Amen.

Padre Antonio Ortiz.


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