1er. DOMINGO DE CUARESMA.

Primera Lectura: Dt 26, 4-10 / Salmo Responsorial: Salmo 90, 1-2. 10-11. 12-13. 14-15 / Segunda Lectura: Rom 10, 8-13 / Evangelio: Lc 4, 1-13

¿Quien no ha sufrido tentaciones en la vida? ¿Y quien no ha caído en ellas muchas veces? Hay que reconocer que hemos sido muy débiles y hemos manchado nuestras almas con pecados mortales y veniales durante la historia de nuestra existencia.

La Primera lectura del libro del Deuteronomio nos habla de quien va al templo a llevar las primicias de los frutos de sus cosechas y se presenta ante Dios haciendo una historia de su vida y de todo el pueblo desde la esclavitud de Egipto hasta la conquista de la Tierra Prometida. A este pasaje se le ha llamado: “el credo cultual”.

El Evangelio de San Lucas nos presenta en este primer domingo de cuaresma el pasaje de las tentaciones del demonio a Jesús en el desierto. Jesús ha llegado desde el rio Jordán al desierto, movido por el Espíritu Santo. Allí va a sufrir las mismas tres tentaciones que sufrió el pueblo israelita en su caminar por el desierto. El pueblo fue vencido, Cristo venció.

El Papa Francisco nos ha recomendado que ante las tentaciones no nos pongamos a discutir con el demonio. Sigamos mejor el ejemplo de Jesucristo que simplemente y con toda la fuerza rechaza las tres tentaciones, aunque el demonio le pone siempre por delante: “Si eres el Hijo de Dios” para probarlo en su poder.

Así empezamos nuestra cuaresma, reconociendo la mano de Dios en nuestra historia y agradeciendo de corazón toda su ayuda para salir de la esclavitud de nuestros pecados y malas acciones. Hagamos de cuenta que estamos acompañando a nuestro señor en el desierto durante los próximos cuarenta días. Meditemos y hagamos nuestras las palabras de Jesús frente al demonio:
– “No solo de pan vive el hombre”
– “Adoraras al Señor tu Dios y a el solo servirás”
– “No tentaras al Señor tu Dios”.

Hermanos, aceptemos con valentía que mientras caminamos en esta vida la tentación será nuestra compañera de todos los días. Somos seres humanos de carne y hueso con muchas debilidades. Invoquemos la misericordia de Padre Dios una vez mas y hagamos todo el esfuerzo posible para que esta cuaresma nos transforme en mejores seres humanos, mejores cristianos, mejores miembros de nuestros grupos y ministerios parroquiales y mas responsables de nuestros deberes familiares.

Pidamos al Señor que nos ayude a vencer al demonio y no nos deje caer en tentación.

Padre Antonio Ortiz.


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