Solemnidad de María Santísima, Madre de Dios

Escrito por el enero 1, 2022

Solemnidad de María Santísima, Madre de Dios

Primera Lectura: Nm 6, 22-27 / Salmo Responsorial: Salmo 66, 2-3. 5. 6 y 8 / Segunda Lectura: Gal 4, 4-7 / Evangelio: Lc 2, 16-21

Un nuevo año comienza y la Iglesia, cada 1º. de enero, lo inicia celebrando la Solemnidad de “María, Madre de Dios” para pedir la protección de aquella que tuvo la dicha de concebir, dar a luz y criar al Salvador.

La Fiesta de “María, Madre de Dios” (Theotokos) es la más antigua que se conoce en Occidente. Según un antiguo testimonio escrito en el siglo III, los cristianos de Egipto se dirigían a María con la siguiente oración: «Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios: no desoigas la oración de tus hijos necesitados; líbranos de todo peligro, oh siempre Virgen gloriosa y bendita».

En el Siglo IV el término Theotokos= Madre de Dios se usaba con frecuencia en Oriente y Occidente porque ya había entrado a formar parte del patrimonio de la fe de la Iglesia. Sin embargo, a principios del siglo V, el Patriarca de Constantinopla, Nestorio, se atrevió a decir que María no era Madre de Dios. Nestorio había caído en un error debido a su dificultad para admitir la unidad de la persona de Cristo y su interpretación errónea de la distinción entre las dos naturalezas – divina y humana – presentes en Él.

Ante esta herejía y gracias a San Cirilo de Alejandría, los obispos reunidos en el Concilio de Éfeso (año 431), declararon: «Desde un comienzo la Iglesia enseña que en Cristo hay una sola persona, la segunda persona de la Santísima Trinidad. María no es solo madre de la naturaleza, del cuerpo pero también de la persona quien es Dios desde toda la eternidad. Cuando María dio a luz a Jesús, dio a luz en el tiempo a quien desde toda la eternidad era Dios. Así como toda madre humana, no es solamente madre del cuerpo humano sino de la persona, así María dio a luz a una persona, Jesucristo, quien es ambos Dios y hombre, entonces Ella es la Madre de Dios» Luego, acompañados por el pueblo y portando antorchas encendidas, hicieron una gran procesión cantando: «Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén».

No es necesario que hagamos muchos razonamientos, para nosotros ella es nuestra Madre y Madre de Dios como lo rezamos todos los días en el Ave María desde que éramos niños. A ella le decimos: Santa María, Madre de Dios, ruego por nosotros los pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte. Amen.

Hermanos, al terminar un año tan difícil en nuestra historia personal, familiar y social y comenzar uno nuevo, nos ponemos como Jesús en los brazos maternales de María nuestra madre y la reconocemos y la proclamamos con toda la Iglesia, como la Verdadera Madre del Verdadero Dios por quien se vive.

Padre Antonio Ortiz.


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